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Peligro de guerra en Irán: la maquinaria de guerra de EE. UU. “Amartillada y cargada”

By Mazda Majidi

Una nueva guerra de agresión de Estados Unidos en el Medio Oriente apenas se ha sorteado. De acuerdo a la versión de los acontecimientos del presidente Trump, la operación para lanzar ataques militares contra Irán ya había comenzado cuando Trump decidió cancelarla en el último minuto. “Estábamos amartillados y cargados, listos para tomar represalias anoche en 3 lugares diferentes cuando pregunté: ¿Cuántos morirán? “150 personas, señor,” fue la respuesta de un general. 10 minutos antes del ataque lo detuve. No hubiera sido proporcional como respuesta al derribe de un avión no tripulado.”

La idea de que Trump suspendió los ataques militares por la preocupación por 150 vidas iraníes supera los límites de la imaginación, especialmente cuando Trump ha amenazado a Irán con una “destrucción como nunca se ha visto antes.” Para el gobierno de los Estados Unidos, al servicio de los grandes bancos y las mega corporaciones, las vidas, especialmente las vidas de personas de naciones oprimidas, no son motivo de preocupación. Trump difícilmente puede ser acusado de ser una excepción humanitaria entre una larga fila de presidentes de Estados Unidos con sus manos manchadas de la sangre de miles o millones de víctimas de la agresión imperialista.

Al considerar la posibilidad de una nueva guerra de EE. UU. contra Irán, es importante recordar que fueron millones los iraquíes que perdieron sus vidas, ya sea asesinados directamente a manos de los EE. UU. y de sus contratistas mercenarios, o indirectamente como resultado del las condiciones abominables como consecuencia de la ocupación estadounidense.

The Lancet, una prestigiosa y conocida revista médica, publicó dos estudios sobre las víctimas de la guerra de Irak. El segundo, publicado en octubre de 2006, estimó 654,965 “muertes en exceso” entre el 20 de mayo de 2003, el lanzamiento de la invasión estadounidense de Irak y el 10 de julio de 2006. Este estimado considera solo los primeros tres años de una ocupación de ocho años. Hay estudios que sitúan los muertos en una cifra mucho más alta.

El desencadenante

Lo que desencadenó la crisis de este último peligro de guerra fue que Irán derribó un avión no tripulado sobre el estrecho de Ormuz. Según el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Zarif: “A las 00:14, el avión no tripulado de EE. UU. despegó de los Emiratos Árabes Unidos en modo oculto y violó el espacio aéreo iraní. Se encontraba a las 04:05 en las coordenadas (25 ° 59’43 ?N 57 ° 02’25? E) cerca de Kouh-e Mobarak. Hemos recuperado partes del avión no tripulado militar de EE. UU. en NUESTRAS aguas territoriales en donde fue derribado.” EE. UU. contradice este relato de los acontecimientos: “El Comando Central de los EE. UU. confirma que un avión de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR por sus siglas en inglés) de Vigilancia Marítima (o BAMS-D) de la Armada de EE. UU. fue derribado por un sistema de misiles tierra-aire iraní mientras operaba en el espacio aéreo internacional sobre el estrecho de Ormuz.”

Ambas partes están de acuerdo en que el incidente ocurrió sobre el estrecho de Ormuz. El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Mar de Omán. En su punto más estrecho, cuenta con solo 21 millas de ancho, de las cuales solo 6 de ellas son navegables. Una distancia de 12 millas náuticas (14 millas) de la costa de cualquier país se considera parte de su territorio. Esto significa que, en su punto más estrecho, en el estrecho no tiene aguas internacionales—la totalidad del estrecho son aguas territoriales de Irán al norte y de Omán al sur. El aire sobre las aguas de un país se considera parte de su espacio aéreo.

Es imposible determinar de manera independiente si el avión no-tripulado fue derribado en el espacio aéreo iraní o en aguas internacionales. Tampoco es posible determinar con certeza si se trata de una provocación intencionada por parte de los EE. UU. o el resultado de dos ejércitos cuyas operaciones se realizan a poca distancia uno del otro durante un período de tensiones extremadamente altas. Sin embargo, no es difícil establecer el panorama geopolítico general y los motivos de ambos lados. El dron era un RQ-4A Global Hawk, “un vehículo aéreo no-tripulado (UAV por sus siglas en inglés) de $220 millones de dólares que actúa como una plataforma de vigilancia masiva en el cielo.” Este es un dron capaz volar a una “altitud máxima de 19,8 km, flotando hasta el espectro electromagnético, buscando objetivos y con el poder de escanear un área mayor que la extensión de Grecia en 24 horas.”

Si la acción del UAV no estuvo específicamente diseñada para provocar una reacción de Irán, ¿por qué los Estados Unidos necesitaría tomar este avión no tripulado, capaz de volar a 65,000 pies, hasta el espacio aéreo internacional que apenas existe sobre el estrecho de Ormuz? ¿Cómo reaccionaría el ejército de los EE. UU. si un país que amenazara la destrucción de los EE. UU. volara en misiones de “vigilancia rutinaria” en, cerca de, o sobre el territorio aéreo de los EE. UU.? Si un barco de la Armada de Irán apareciera en el Océano Atlántico, incluso a miles de kilómetros de distancia, los Estados Unidos seguramente lo caracterizarían como otra agresión de los iraníes beligerantes.

Irán, por su parte, se ha colocado en una posición imposible. El gobierno de los EE. UU. y, en grado menor, todos los medios y gobiernos occidentales, condenan a Irán como la parte agresora cuando se defiende contra varias formas de agresión. Si Irán permite violaciones de su territorio, el Asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, John Bolton, el Secretario de Estado Mike Pompeo y otros halcones de guerra presionarían a Trump con la observación de que Irán no tendría el valor de reaccionar si los Estados Unidos los bombardeara. Incluso ahora, en violación directa de la JCPOA, que los Estados Unidos firmaron durante el mandato del presidente Obama, los Estados Unidos está librando una guerra económica contra Irán.

¿Quién es el agresor?

La mayoría de los medios corporativos, incluyendo los medios de comunicación liberales, presentan una caracterización falsa de estos acontecimientos como una confrontación entre los EE. UU., que está intentando mantener la paz y la estabilidad, contra un estado beligerante, agresivo e inflexible. A pesar de que algunos medios podrán cuestionar las tácticas de la administración Trump, no cuestionan una política de intervención directa de décadas, incluyendo la instalación del Shah en el poder en un golpe de estado que derrocó al gobierno democrático de Irán en 1953. El hecho es que Irán sí estuvo dispuesto a dialogar y que sí firmó el JCPOA, y que según todos los indicios ha respetado todos los términos del acuerdo, lo cuál ha sido certificado una y otra vez por la Agencia Internacional de Energía Atómica. Hasta el día de hoy, más de un año desde que Trump se retirara de manera ilegal del JCPOA e impusiera sanciones económicas aún más duras, Irán sigue cumpliendo con todos los términos de ese acuerdo.

Esta no es una batalla de dos iguales, en la que ambos lados se amenazan el uno al otro. Irán no es un animal salvaje que necesita ser domado por Trump. Se trata de la fuerza militar más fuerte en la historia del mundo que amenaza a un país oprimido con la destrucción total. Mucho antes de la presidencia de George Bush II, quien puso la destrucción nuclear de Irán como una “opción sobre la mesa,” Irán ha sido sometido a la agresión estadounidense. Estados Unidos ha sancionando a Irán y le está haciendo casi imposible el comercio en el mercado internacional. Los Estados Unidos amenazan con derrocar a Irán, y Bolton y Pompeo ni siquiera se preocupan de ocultar como una cuestión de diplomacia sus planes de cambio de régimen. Irán está literalmente rodeado de bases militares de los Estados Unidos en todos los lados.

Mientras la Coalición de ANSWER (Actuar ahora para detener la guerra y acabar con el racismo) y muchas otras fuerzas en el movimiento contra la guerra llevan a cabo manifestaciones y se movilizan para evitar una guerra en Irán, no es imposible evitar las provocaciones que puedan resultar en una guerra catastrófica. Irán no puede moverse de donde está. Pero los Estados Unidos sí puede retirar su marina, sus aviones de combate, sus aviones no tripulados y personal militar lejos de posiciones provocativas. Mejor aún, Estados Unidos es capaz de retirar todas sus fuerzas de Medio Oriente, en donde no ha traído más que muerte y destrucción a una escala masiva.

Es importante que las fuerzas antibélicas de todo el mundo exijan que la administración Trump le ponga fin a las sanciones, los ejercicios militares, las amenazas y otras provocaciones contra Irán. ¡NO A LA GUERRA EN IRÁN!

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La guerra cibernética del Pentágono contra Rusia

By Brian Becker

Brian Becker es el Director Nacional de la Coalición ANSWER (Actúa Ahora para Acabar con la Guerra y Terminar con el Racismo)

Cinco años antes de que Robert Mueller fuera nombrado fiscal especial para investigar la acusación de que Rusia había interferido en las elecciones de 2016 y conspirado con la campaña de Trump, el Pentágono había estado realizando ataques cibernéticos secretos contra la red eléctrica de Rusia. La guerra cibernética contra Rusia comenzó en 2012. El cronometraje de la guerra cibernética contra Rusia es significativo. No pudo haber sido desencadenado tras la intervención de Rusia en Siria (2015) o el referéndum de Crimea en junio de 2014 que causó que Crimea abandonara Ucrania y se uniera a Rusia.

El año pasado, los ataques se aceleraron “con la colocación de malware potencialmente paralizante dentro del sistema ruso en una profundidad y con una agresividad que nunca antes se había probado,” según un nuevo informe publicado por el New York Times basado en tres meses de entrevistas privadas con funcionarios del Pentágono.

Los funcionarios del Pentágono decidieron ocultarle los detalles de la operación a Donald Trump por temor a que no permitiera que se produjeran los ataques ofensivos más avanzados. Barack Obama, según el informe, en un principio no había autorizado una guerra cibernética ofensiva. Obama autorizó tácticas de guerra cibernética menos agresivas contra Rusia, pero temía que una escalada pondría a la infraestructura de los Estados Unidos en riesgo de un contraataque.

¿Estaba al tanto Bolton de esta operación del Pentágono?

A Trump no lo mantuvieron al tanto, pero es razonable llegar a la conclusión de que el lunático de guerra Bolton y Mike Pompeo, el fanático religioso que ocupa el puesto de diplomático destacado, se mantienen plenamente informados por la camarilla militar que ahora funciona como el verdadero poder en Washington.

“El Sr. Trump no recibió información detallada sobre los pasos para colocar “implantes”—código de software que se puede usar para vigilancia o ataque—dentro de la red rusa,“ dijeron dos funcionarios anónimos de Trump al NY Times [porque]”podría haberlo revocado …” ¿Quiénes son esos dos funcionarios?

Un telón de fondo importante para esta revelación alarmante es la nueva doctrina / estrategia militar del Pentágono anunciada en diciembre de 2017, que reorienta profundamente la política exterior y militar de los Estados Unidos para preparar al país para el conflicto de “poderes mayores” con Rusia y China en los próximos años.

Esta es una guerra ofensiva, no defensiva

El artículo del New York Times hace referencia explícita al hecho de que los ataques cibernéticos contra Rusia son operaciones ofensivas, no defensivas. Son actos de guerra. Usando el lenguaje orwelliano, el comandante del comando cibernético de los Estados Unidos, general Paul M. Nakasone, caracterizó la operación como una medida de “defensa hacia adelante” contra Rusia que penetraba “en las profundidades de las redes de un adversario,” según el periódico.

Durante la crisis de los misiles cubanos de 1962, el presidente Kennedy apenas logró contener a los miembros del Pentágono quienes querían iniciar una guerra nuclear con la Unión Soviética. El mundo estuvo al borde de dicha guerra. Esos eventos deben ser estudiados. Kennedy le dijo a sus asesores más cercanos después de los desgarradores debates dentro del gobierno sobre cómo lidiar con la crisis, que el liderazgo militar “estaba loco.”

¿Se le puede llamar democracia cuando los militares dan las ordenes?

La decisión de no decirle a Trump que el Pentágono está emprendiendo operaciones militares ofensivas contra la infraestructura de Rusia es una clara señal, entre muchas otros, de que las riendas del poder en materia de guerra y paz no siempre están en manos del gobierno civil. El presidente es el comandante en jefe. Esta es la piedra angular del gobierno civil que demarca el gobierno democrático de un régimen militar. El engreimiento y la arrogancia de la decisión del bronce uniformado de emprender operaciones ofensivas contra la infraestructura de una potencia termonuclear rival, sin informar al comandante en jefe civil, indica que ya no temen la rendición de cuentas, y mucho menos retribución, por su toma de poderes que la Constitución insiste deben pertenecer a los representantes electos del pueblo y no a matones militares no electos.

Trump es un “líder” tan vanaglorioso, inseguro y ridículo que prácticamente invitó a este golpe secreto contra su propia autoridad. Se rodeó de los generales del Pentágono en el Gabinete y dio luz verde a la “independencia” de los comandantes de campo y sus jefes en la toma de decisiones sobre los temas de importancia existencial. “El Sr. Trump emitió nuevas autoridades al comando cibernético el verano pasado, en un documento aún clasificado conocido como el Memorando 13 de la Presidencia de la Seguridad Nacional ,” según el New York Times. Quizás este político bufón que ocupa la posición de comandante en jefe no esperaba ni le importaba que los comandantes del Pentágono tomaran decisiones importantes, como lanzar una guerra cibernética ofensiva contra Rusia, sin avisarle.

El Pentágono y Trump no son los únicos problemas. Los líderes del Partido Democrático también han contribuido a la inminente debacle al pasarse los últimos tres años provocando el odio y el vilipendio de Rusia—incluso mientras el Pentágono atacaba la infraestructura de Rusia—como una explicación diversa de por qué un sinvergüenza como Trump logró ganar el colegio electoral. Mientras tanto, los políticos de ambos partidos permiten el saqueo de la tesorería nacional para dar lugar al enriquecimiento y la ampliación del poder de la máquina de guerra de los Estados Unidos.

Antes de la Guerra Fría, hubieron verdaderas guerras mundiales

No hace falta una bola de cristal para darse cuenta de que, a menos que la campaña de guerra del Pentágono sea detenida o limitada, el futuro del siglo XXI en mucho se parecerá a la primera mitad del siglo XX.

Venezuela está siendo atacada. Su red eléctrica se vino abajo en repetidas ocasiones y acusaron a los Estados Unidos de sabotear el sistema utilizando sus capacidades de guerra cibernética. Cuba y Nicaragua están siendo atacados. Irán se atuvo a un acuerdo nuclear internacional solo para ver a Trump destruir el acuerdo e iniciar una guerra económica contra los iraníes. El peligro de otro conflicto militar en el Medio Oriente se utiliza como amenaza. Y el Pentágono y todos sus comités de expertos derivados de DC están preparando al país para un gran conflicto de poder, y ya ha comenzado. Ni el Congreso ni el supuesto comandante en jefe tienen el control.

El “conflicto de poderes mayores” es uno de los eufemismos sorprendentes que utiliza el Pentágono para referirse a un conflicto mundial. Esta amenaza es real ahora y ha sucedido antes. Los poderes capitalistas se prepararon para tal conflicto y lo iniciaron de 1914-1918 y una vez más entre 1937-1945. El azote de un tercer “gran conflicto de poderes” se ha evitado desde 1945 en gran parte porque la Unión Soviética desarrolló un estilo de igualdad militar nuclear que a mediados de la década de 1950 le puso un alto a los planes hiper-agresivos del Pentágono para la dominación unilateral.

Sin embargo, cuando la Unión Soviética colapsó repentinamente en 1991, el imperialismo de los Estados Unidos esperaba que el objetivo del dominio mundial no impugnada pudiera lograrse sin participar en operaciones terrestres extensas y ocupaciones prolongadas. A medida que Rusia se puso de pie en la última década y cuando China emergió como una potencia global, el Pentágono regresó a una estrategia basada en derrotar a Rusia y China a través de la intensificación de las manifestaciones de amenazas militares hacia estos países y sus alrededores y una campaña de debilitamiento sistemático de ambos países en todos los frentes, tanto a nivel militar como a través de un régimen de sanciones y guerra económica. Es mucho lo que está en riesgo.

El militarismo y el capitalismo estadounidense son lo mismo. El peligro de una guerra catastrófica no proviene de una u otra figura político, sino que está más bien enraizado en las estructuras fundacionales del capitalismo en etapa tardía.

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El “Trato del Siglo” de Trump en Medio Oriente se retrocede de nuevo

By Richard Becker

Donald Trump, Jared Kushner, Benjamin Netanyahu. Los palestinos ni siquiera han sido consultados en este acuerdo. Foto: Common Dreams

Donald Trump, Jared Kushner, Benjamin Netanyahu. Los palestinos ni siquiera han sido consultados en este acuerdo. Foto: Common Dreams

Hay muchas falsas teorías de conspiración en la circulación actual, pero también hay conspiraciones muy reales. Uno de los últimos es el llamado “Trato del siglo”, un plan completamente reaccionario preparado por la administración Trump.

Los conspiradores clave, además de los gobiernos de los Estados Unidos e Israel, son varios regímenes árabes reaccionarios, en particular Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Estas monarquías absolutas reaccionarias, aunque a veces se hacen pasar por simpatizantes de la causa palestina, han temido durante mucho tiempo la lucha de liberación palestina y todos los demás movimientos populares en la región.

Washington también está tratando de incluir en el “Acuerdo” otros aliados y dependencias de Europa y Medio Oriente, así como importantes instituciones financieras.

Si bien los detalles exactos siguen sin publicarse, los elementos centrales del plan son ampliamente conocidos. Sus arquitectos son un trío de partidarios archisionistas de Israel: el yerno de Trump, su colega desarrollador de bienes raíces y el “asesor especial” Jared Kushner; el ex abogado de bancarrotas de Trump, Jason Greenblatt y el embajador de Estados Unidos en Israel David Friedman.

Los tres, junto con el presidente, comparten un absoluto desprecio por los palestinos.

El 13 de junio, Friedman expresó su opinión de que Israel tiene el “derecho” de anexar parte o la totalidad de Cisjordania, una afirmación que está en completa contradicción con el derecho internacional y la opinión internacional.

No se solicitaron comentarios de los palestinos

El gobierno de Trump ni siquiera fingió estar interesado en el aporte palestino. Desde el traslado de la embajada de los Estados Unidos a Jerusalén hasta el reconocimiento de la “soberanía” israelí sobre los Altos del Golán (territorio sirio), el recorte de fondos para la agencia de las Naciones Unidas que brinda servicios de salud, educación, vivienda y otros servicios a millones de refugiados palestinos, Trump y sus agentes no han ofrecido nada más que hostilidad sin límite al pueblo palestino.

Su desdén racista fue destacado por los comentarios de Kushner en una entrevista de HBO el 2 de junio. Cuando se le preguntó: “¿Cree que los palestinos son capaces de gobernarse a sí mismos sin la interferencia de Israel?” Kushner respondió: “Creo que esa es una pregunta muy buena. Creo que esa es una que tendremos que ver. La esperanza es que con el tiempo puedan llegar a ser capaces de gobernar”.

Para dar inicio al proyecto “Deal of the Century”, se ha establecido un “taller económico” en Bahréin, del 25 al 26 de junio. Bahréin es la base de operaciones de la Quinta Flota de los Estados Unidos, que amenaza a toda la región del Golfo.

“Un folleto para hacer que el cautiverio sea agradable”

El propósito de esta reunión es solicitar donaciones principalmente de los estados del Golfo ricos en petróleo para proporcionar “incentivos económicos” a los palestinos en Cisjordania y Gaza, a cambio de renunciar a su lucha por la autodeterminación y la estadidad. Se dice que la meta de recaudación de fondos es de $70-90 billones, una fracción de los cuales se destinaría a los municipios y proyectos económicos palestinos.

Israel anexaría los bloques de asentamientos ilegales en Cisjordania (que ahora albergan a más de 700.000 israelíes) y las carreteras conectadas del apartheid, y mantendría el control del valle de Jordán. Ya sea que se llame o no un estado, el nombre de “Nueva Palestina” está siendo flotado, la entidad palestina sería pedazos de territorio, a diferencia de cualquier otro estado en la Tierra. A la entidad palestina no se le permitiría tener un ejército y permanecería bajo el “control de seguridad” israelí.

Si se promulgue, la entidad palestina sería una colonia, completamente dominada económica y militarmente, como lo es hoy Cisjordania. La mayor parte de los fondos asignados por el “Acuerdo” a la entidad palestina terminará inevitablemente en las cuentas de las corporaciones israelíes y agencias gubernamentales. Esto significaría, prácticamente hablando, miles de millones más en subsidios a la economía y el estado israelíes.

Un antiguo portavoz de la Autoridad Palestina, Hanan Ashrawi, tuiteó que el plan de Kushner es sólo “un folleto para hacer que nuestro cautiverio sea aceptable”.

Obstáculos a la implementación

Pero después de más de dos años de prometer un nuevo “plan de paz”, el “Acuerdo” parece tener la misma suerte que los muchos que lo han precedido desde los acuerdos Rogers Plan y Camp David en la década de 1970 hasta el Acuerdo de Oslo en la década de 1990, a la “Hoja de ruta” en la primera década del siglo XXI.

Ninguno de los muchos intentos anteriores ha tenido éxito en resolver la lucha y ninguno lo hará, pero si se implementa, este plan podría causar un gran sufrimiento adicional para la población palestina que ya vive bajo la brutal ocupación militar y un sistema de apartheid.

El objetivo principal del “Acuerdo” es la liquidación del movimiento de liberación palestino, el último de una larga serie de intentos de este tipo que se remontan a la década de 1940, cuando el Estado de Israel se erigió sobre una base de tierras palestinas robadas y la expulsión de más de 750.000 palestinos.

Si el “Trato del siglo” realmente se implementará es un gran problema. Los funcionarios de la administración de Trump han estado hablando de un “plan de paz” desde que asumió el cargo hace dos años y medio, pero la publicación de una propuesta real se ha retrasado repetidamente.

Incluso hoy, los detalles del plan no se han hecho públicos. A principios de este año, se informó que los detalles se harían públicos después de las elecciones israelíes del 9 de abril. Pero el colapso de los esfuerzos para formar un nuevo gobierno israelí y la programación de una nueva elección en septiembre causaron otro retraso.

Divisiones entre estados árabes

Otro factor es la división entre los estados árabes, aparte de las monarquías del Golfo. Ni Egipto, el segundo mayor receptor de ayuda de Estados Unidos después de Israel, ni Jordania, que también recibe la mayor ayuda de Estados Unidos, están entusiasmados en absoluto por unirse a la reunión de Bahréin. No es que los gobiernos egipcio o jordano sean movidos por la simpatía por la causa palestina. Están preocupados por lo que la participación en un proyecto al que se oponen los palestinos en general significaría para ellos. El rey jordano, Abdullah, debe estar especialmente preocupado ya que el 60 por ciento de la población del país está formada por refugiados palestinos.

Plan busca acabar con el derecho de retorno palestino

Otro aspecto del objetivo del plan de liquidar el movimiento palestino es la llamada “normalización” del estado de los millones de refugiados palestinos que viven dentro y fuera de los campamentos en el Líbano, Jordania, Siria, Gaza, Cisjordania, Egipto y otros países árabes. El objetivo sería poner fin al derecho de retorno para los palestinos que fueron expulsados de su tierra natal por medio del terror en 1948-49 y 1967, y sus descendientes. Al mismo tiempo, el “derecho de retorno” se continuaría para que cualquier persona judía en cualquier parte del mundo “regrese” a un lugar donde nunca había estado.

Partidos políticos y organizaciones palestinas en general, denunciaron el “acuerdo”

Un factor clave que trabaja en contra de la implementación del “Acuerdo” es la oposición unánime entre todos los partidos y fuerzas palestinas organizadas.

La Organización de Liberación de Palestina ha calificado el plan como un intento de sobornar a los palestinos para que acepten la ocupación permanente israelí de Cisjordania. “Este es un anuncio oficial de que Palestina no asistirá a la reunión [de Bahréin]”, declaró el negociador palestino Saeb Erekat el 22 de mayo. “Esta es una posición colectiva de los palestinos. Reiteramos que no enviamos a nadie a negociar en nuestro nombre”.

Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica), el partido gobernante en Gaza, rechazó la participación y pidió a todos los estados árabes que no participen en la reunión de Bahréin. “Advertimos a los estados árabes contra las actividades maliciosas destinadas a allanar el camino para la normalización con la ocupación israelí y la participación en el ‘acuerdo del siglo’”.

El Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP), “condenó la complicidad de los Reinos de Arabia Saudita y Bahréin con los planes de la administración de los Estados Unidos contra Palestina y la región”. El Buró Político de este grupo señala que “el contenido de esta Declaración trata de distorsionar las realidades concretas, [e] ignora la Causa Palestina, tratando de cambiar la brújula del conflicto y desviarla a otras ficticias, cuando considera a la República Islámica de Irán como un enemigo de la Nación en lugar de enemigo real, que es la [entidad] sionista”. El plan “indica que estos regímenes árabes reaccionarios están decididos a colocarse en las trincheras contrarias a nuestra nación árabe y continuar su oposición al derecho de los pueblos a enfrentar la ocupación y el colonialismo. ”

La OLP y el PFLP han anunciado que realizarán una cumbre alternativa sobre el futuro de Palestina en Beirut al mismo tiempo que el “taller” de Bahréin.

El carácter irreconciliable de la lucha entre el Estado de apartheid de Israel apoyado por el imperialismo por un lado, y el desposeído pueblo palestino, por otro lado. “Irreconciliable” significa que no se puede resolver dentro de las estructuras políticas actualmente existentes.

“Un trato que sólo los israelíes podrían amar”

Dentro del establecimiento de la política exterior de los EE.UU., existen dudas claras sobre las perspectivas para el “Acuerdo”. En una grabación de audio de una reunión privada con líderes judíos de los EE.UU., obtenida por el Washington Post a principios de junio, el Secretario de Estado derechista Mike Pompeo dijo que reconoció que muchos lo verían como “un acuerdo que sólo los israelíes podrían amar”, y dijeron que podría “no ganar fuerza” y ser “no ejecutable”. Aunque el FMI y el Banco Mundial dijeron que participarían, los ejecutivos de los tres bancos más grandes de Estados Unidos dijeron que no lo harían.

Sin embargo, la administración de Trump está impulsando el “taller económico” de Bahréin, retorciendo los brazos para que sus estados clientes y sus aliados se unan.

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